Cuando una persona sufre una adicción, su pareja también se ve afectada.
La confianza puede deteriorarse, la comunicación volverse conflictiva y los sentimientos de frustración, miedo o impotencia pueden hacer que la relación se resienta.
La terapia de pareja en el tratamiento de adicciones busca ayudar a ambos a comprender el impacto de la adicción en la relación,
mejorar la comunicación y fortalecer el vínculo mientras la persona en recuperación avanza en su proceso.
El primer paso en la terapia de pareja es explorar cómo la adicción ha afectado la dinámica de la relación.
Muchas veces, uno de los miembros asume un rol de cuidador o controlador, mientras que el otro puede sentirse juzgado o incomprendido.
En esta etapa, el terapeuta ayuda a identificar patrones dañinos y a establecer una base de respeto y empatía mutua para trabajar juntos en el proceso de recuperación.
Un aspecto fundamental es mejorar la comunicación. La adicción suele generar conflictos, mentiras o discusiones que desgastan la relación.
En terapia se trabajan habilidades de escucha activa, expresión de emociones sin ataques ni reproches y estrategias para resolver problemas sin caer en dinámicas destructivas.
Aprender a hablar y a escuchar de manera efectiva es clave para reconstruir la confianza y la conexión.
También es importante abordar el papel de la pareja en la recuperación.
A veces, sin darse cuenta, la pareja puede reforzar ciertos comportamientos de la adicción, ya sea por miedo a generar un conflicto o por intentar evitar que la otra persona sufra.
La terapia ayuda a identificar estos patrones y a encontrar formas más saludables de apoyo, sin caer en la codependencia ni en dinámicas de control.
Otro punto clave es la gestión de emociones.
La pareja de una persona con adicción suele experimentar sentimientos de frustración, enojo o tristeza, mientras que la persona en recuperación puede sentir culpa o miedo al rechazo.
Aprender a manejar estas emociones y expresarlas de manera sana es esencial para sanar la relación y avanzar juntos.
La prevención de recaídas es otro tema central en la terapia.
Se establecen acuerdos y límites saludables, y se define el rol de la pareja en el proceso de recuperación.
Es importante que ambos comprendan que el cambio es un proceso y que habrá momentos difíciles, pero con estrategias adecuadas, es posible afrontar los desafíos sin que la relación se deteriore.
La terapia de pareja no solo ayuda a la persona con adicción en su recuperación, sino que también fortalece la relación, promoviendo un ambiente de apoyo, respeto y crecimiento mutuo.
No se trata solo de superar la adicción, sino de construir juntos una relación más sana y equilibrada, donde ambos se sientan escuchados, valorados y comprendidos.
