Sobre Mi
Mi historia
Cuando era pequeño, recuerdo vívidamente la importancia que las relaciones humanas tenían en mi vida, y por eso quienes me conocían me consideraban un niño muy sensible y cariñoso. Disfrutaba mucho de esta sensibilidad porque me permitía conectar de forma especial con mis seres cercanos.
Sin embargo, al crecer, esta característica de mi personalidad, que ahora reconozco como una riqueza inestimable, quedó invalidada por las dificultades que conlleva sentir todo tan intensamente. No conseguí encontrar los recursos necesarios para gestionar todas aquellas emociones, y los sentimientos de fragilidad y vulnerabilidad pronto se transformaron en miedo, rabia y resentimiento. Empecé a sentirme inadecuado casi todo el tiempo.
Cuando llegó la adolescencia, el dolor se volvió insoportable y vivía convencido de que nadie podría entenderme. Fue entonces cuando mi rendimiento escolar cayó en picado, y nada me interesaba o apasionaba. Empecé a salir mucho más porque los conflictos con mis padres se volvían cada vez más dolorosos y estar en casa me causaba rabia y rechazo.
Vivir la “vida de la calle”, con todas las experiencias extremas que conlleva, me daba la posibilidad de olvidarme de mis penas durante las horas que pasaba fuera. En este contexto, las drogas no tardaron en tomar el control de mi vida. Así comenzó mi adicción, una enfermedad contra la cual luché durante los siguientes veinte años, comprometiendo todos los ámbitos de mi vida.
Pero finalmente conseguí encontrar el camino de luz y fuerza necesario para la sanación y pude recuperar mi vida. Considero que la adicción es un fenómeno estrechamente relacionado con mi existencia y que su entendimiento fundamenta mi experiencia vital. Por esta razón, decidí dedicarme a la ayuda y acompañamiento en recuperación de adicciones de personas que están pasando por lo mismo que yo pasé.
