Chemsex es un término que hace referencia a la práctica de usar sustancias psicoactivas (químicas) en combinación con actividades sexuales, especialmente en un contexto social o grupal. El propósito principal es intensificar la experiencia sexual, reducir inhibiciones y aumentar el deseo o la energía sexual. Esta práctica es común entre algunas personas de la comunidad LGBTQ+, aunque no se limita a este grupo.
Algunas de las drogas más utilizadas en el chemsex son:
También conocido como «éxtasis líquido», produce efectos de euforia y desinhibición. A veces se utiliza para mejorar la experiencia sexual, pero también puede ser peligroso por el riesgo de sobredosis.
Esta droga altamente estimulante incrementa la energía, la libido y la resistencia sexual, pero también aumenta el riesgo de daño físico y psicológico.
Un estimulante similar a la metanfetamina, usado también para aumentar la excitación sexual.
Aunque tradicionalmente asociado con ambientes de fiesta, algunas personas también lo usan en el chemsex por sus efectos de empatía y euforia, lo que puede aumentar la intimidad sexual.
El chemsex no solo involucra el consumo de drogas, sino también un comportamiento de búsqueda de excitación sexual y un entorno social específico.
Es común que estas prácticas se lleven a cabo en entornos cerrados y privados (como casas o departamentos) o en eventos organizados específicamente para este tipo de encuentros.
También, a menudo se asocia con la cultura de las fiestas sexuales, donde las personas buscan una experiencia sexual sin inhibiciones, pero que puede desembocar en situaciones de explotación o abuso.
Aunque el chemsex puede ofrecer una experiencia sexual intensificada para algunas personas, tiene numerosos riesgos asociados:
- Dependencia a las sustancias: El uso repetido de estas sustancias puede llevar a la adicción y al abuso.
- Salud Mental Algunas personas pueden experimentar sentimientos de vergüenza, culpa o aislamiento, lo que puede llevar a depresión o ansiedad. Además, el uso repetido puede hacer que el individuo dependa de estas sustancias para lograr satisfacción sexual, interfiriendo con relaciones saludables y causando deterioro de la autoestima.
- Desinhibición y conductas sexuales riesgosas: El uso de drogas puede llevar a una menor capacidad para tomar decisiones, lo que incrementa el riesgo de prácticas sexuales sin protección o de alto riesgo, como el sexo sin preservativo, aumentando la probabilidad de contraer ITS (infecciones de transmisión sexual), como el VIH.
- Daños físicos y psicológicos: El uso prolongado de estas sustancias puede afectar la salud mental y física. Pueden ocurrir efectos secundarios graves, como paranoia, ansiedad, depresión, psicosis, y daño a los órganos.
- Sobredosis: Dado que muchas de las drogas usadas en chemsex tienen un margen de seguridad muy pequeño, hay un riesgo elevado de sobredosis, especialmente cuando se combinan con otras sustancias.
Dejar el chemsex (uso de sustancias químicas en combinación con prácticas sexuales) puede ser un desafío importante, ya que involucra tanto una adicción a las drogas como a los comportamientos sexuales asociados. Es un proceso que requiere un enfoque integral, ya que las personas a menudo usan estas sustancias como una forma de lidiar con emociones, ansiedad, estrés o para aumentar la intimidad en situaciones sexuales.
Aquí te comparto algunas estrategias que pueden ayudarte en este proceso.
El primer paso fundamental es reconocer que el chemsex se ha convertido en una adicción y que está afectando tu bienestar físico, mental y emocional. La toma de conciencia es clave, ya que el uso de estas sustancias está relacionado con la alteración de las emociones, la toma de decisiones y las relaciones interpersonales.
Debido a que el chemsex involucra tanto el uso de sustancias como la parte emocional y sexual, puede ser útil trabajar con profesionales especializados en diferentes áreas.
La terapia cognitivo-conductual (TCC) es efectiva para abordar tanto la adicción a las sustancias como los patrones de comportamiento asociados al chemsex. También es importante tratar cualquier cuestión emocional o psicológica subyacente, como la ansiedad, la depresión o el trauma, que puede estar impulsando la necesidad de usar estas sustancias.
Un terapeuta especializado en sexualidad puede ayudarte a explorar la relación entre las sustancias y las prácticas sexuales, y trabajar en la creación de una sexualidad más saludable y libre de dependencia.
El tratamiento de la adicción a las sustancias puede implicar el uso de medicamentos para reducir los síntomas de abstinencia o ayudar a gestionar el deseo de consumir.
Los programas de rehabilitación para el abuso de sustancias pueden ser muy útiles, ya que ofrecen un enfoque integral, trabajando tanto en la adicción como en las dinámicas emocionales y conductuales.
Consultas
¿Tienes dudas?
Déjame tus datos y me pondré en contacto contigo lo antes posible.
