El primer paso es aceptar que el alcohol está afectando tu vida. Pregúntate:
- ¿Siento que necesito beber para relajarme o divertirme?
- ¿He intentado reducir mi consumo y no lo he logrado?
- ¿El alcohol está afectando mi salud, mis relaciones o mi trabajo?
Si respondiste «sí» a alguna de estas preguntas, es un buen momento para considerar dejarlo.