Servicios
Como te puedo ayudar
A sabienda de lo que màs me falto a mi durante el periodo desde que decidí abandonar el consumo y de que finalmente encontrase un tratamiento que fuera eficaz en mi proceso de recuperación decidí dedicarme en construir un rol profesional que sea a la vez ayuda, guía, apoyo y asistencia a las personas que padecen adicción y a sus familiares.
Que sea la familia o el mismo paciente en ponerse en contacto conmigo me encargaré del acercamiento de la persona, la toma de conciencia y la preparación de la introducción al tratamiento.
Pongo a disposición mi experiencia y mi formación para que podamos juntos encontrar la solución más adecuada respectivamente a las diferentes características que se presentan.
Soy plenamente consciente de la unicidad de cada caso y que es fundamental que el recorrido elegido encaje con la persona necesitada.
Servicios Terapeuta
Preguntas Frecuentes
La duración del tratamiento varía según cada persona y el tipo de adicción. No hay un tiempo exacto, pero suele dividirse en varias fases:
Desintoxicación: De días a pocas semanas.
Rehabilitación y terapia intensiva: Entre 3 y 6 meses, aunque algunos procesos pueden durar hasta un año.
Seguimiento y mantenimiento: Indefinido, ya que la recuperación es un proceso continuo.
El tratamiento intensivo puede durar algunos meses, pero la recuperación es un compromiso a largo plazo. Aprender a vivir sin la adicción y mantener hábitos saludables requiere tiempo y esfuerzo continuo.
Sentirse mejor es una señal positiva, pero no significa que el tratamiento deba interrumpirse. Muchas recaídas ocurren cuando se abandona el proceso antes de consolidar herramientas de afrontamiento sólidas.
No. Cada caso es único y el enfoque terapéutico se adapta a la historia personal, la gravedad de la adicción y el entorno de cada persona.
El acompañamiento sigue siendo clave. Mantener el vínculo con grupos de apoyo, terapeutas o espacios de recuperación ayuda a consolidar los avances y prevenir recaídas.
Depende de la gravedad de la adicción, el estado emocional y el entorno de la persona. Un primer contacto con un profesional ayuda a evaluar la mejor opción.
No siempre. Muchas personas logran recuperarse con tratamiento ambulatorio si cuentan con un buen entorno de apoyo. Sin embargo, en casos más graves, un ingreso puede ser la mejor opción.
No. Cualquier persona que sienta que su consumo está afectando su vida puede beneficiarse de un tratamiento, incluso si no ha llegado a una fase extrema.
Sí, muchas personas logran recuperarse y llevar una vida plena sin consumo. Sin embargo, la adicción es una enfermedad crónica, lo que significa que requiere un compromiso constante para evitar recaídas.
Las tasas de recuperación varían según diferentes factores. Se estima que entre un 40% y 60% de las personas en tratamiento logran mantenerse sin consumo a largo plazo, pero este porcentaje aumenta con un buen seguimiento y compromiso personal.
No. La adicción es una enfermedad compleja y las recaídas pueden formar parte del proceso de aprendizaje. Lo importante es detectarlas a tiempo, entender sus causas y retomar el camino de la recuperación con nuevas estrategias.
El tiempo varía según cada persona y el tipo de sustancia. Algunas mejorías físicas pueden notarse en semanas, pero los cambios emocionales y psicológicos pueden llevar meses o incluso años. La clave está en la constancia.
No necesariamente. Muchas personas han tenido recaídas antes de lograr una recuperación estable. Lo importante es aprender de ellas, ajustar el enfoque y seguir trabajando en el proceso.
Absolutamente sí. Muchas personas en recuperación descubren que su vida mejora enormemente sin la adicción. La clave está en construir una nueva identidad y encontrar significado y satisfacción en una vida libre de sustancias.
Preguntas para el Entorno
Una intervención familiar es un proceso estructurado y planificado con el objetivo de ayudar a una persona que sufre un trastorno por consumo de sustancias (SUD) o una enfermedad mental. Durante la intervención, familiares y amigos expresan sus preocupaciones de manera compasiva y proponen un camino hacia la recuperación con apoyo profesional.
El momento ideal para una intervención es cuando el consumo de sustancias o la conducta de la persona afectan significativamente su bienestar y el de su entorno. Si los intentos individuales de ayudar no han tenido éxito, una intervención profesional puede ser el siguiente paso.
Deben participar familiares cercanos, amigos y cualquier persona que tenga un vínculo significativo con el ser querido en cuestión. Es recomendable contar con la guía de un profesional para asegurar que el proceso sea efectivo y respetuoso.
Un interventor profesional tiene la experiencia y el conocimiento para manejar la dinámica emocional de la situación, asegurando que la comunicación sea clara, compasiva y orientada a la solución. Además, puede ayudar a evitar conflictos y aumentar las posibilidades de que la persona acepte tratamiento.
Si la persona no acepta el tratamiento de inmediato, no significa que la intervención haya fracasado. Puede necesitar tiempo para reflexionar sobre la conversación. Aun así, establecer límites claros y mantener el apoyo familiar puede motivar a buscar ayuda en el futuro.
Es fundamental informarse sobre la condición del ser querido y las opciones de tratamiento disponibles. También se recomienda planificar el mensaje que se desea transmitir, ensayar la conversación y contar con la guía de un profesional.
No. Para que la intervención sea efectiva, es importante que la persona no lo sepa con antelación. Esto evita que se prepare para resistirse o evadir la situación.
Independientemente del resultado inmediato, es crucial mantener el apoyo y continuar brindando recursos. Si la persona acepta el tratamiento, acompañarla en su proceso de recuperación será clave. Si lo rechaza, se deben mantener los límites establecidos y seguir fomentando un ambiente de ayuda y comprensión.
Es posible que la persona reaccione con enojo o frustración. En estos casos, la guía de un interventor profesional es fundamental para mantener la calma y redirigir la conversación hacia una solución positiva. Si la situación se torna violenta, es recomendable suspender la intervención y buscar otro enfoque.
El apoyo de la familia es esencial para una recuperación exitosa. Esto puede incluir acompañar a la persona en su tratamiento, asistir a terapia familiar y modificar dinámicas que puedan estar contribuyendo al problema. La educación y la comunicación efectiva son clave en este proceso.
