No todas las adicciones se ven.
Algunas se premian. Se aplauden.
Como la adicción al trabajo.
Personas que nunca paran.
Que no pueden desconectar.
Que sienten culpa si no producen.
Y que esconden, bajo la eficiencia, un malestar profundo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha reconocido el burnout como fenómeno relacionado con el trabajo crónico y desregulado (CIE-11, OMS, 2019).
Y aunque no usa el término “adicción al trabajo” como diagnóstico clínico, muchos profesionales sí lo consideran una forma de adicción comportamental.
La psicóloga noruega Cecilie Schou Andreassen, experta en el tema, lo define así:
“El adicto al trabajo es una persona que está psicológicamente atrapada en una necesidad de trabajar excesivamente, al punto de que se convierte en una prioridad por encima de todo, incluso de la salud, las relaciones y el bienestar”
(Andreassen et al., “Development of a work addiction scale”, Scandinavian Journal of Psychology, 2012).
¿Por qué alguien se vuelve adicto al trabajo?
No es solo ambición.
Ni exigencia externa.
En muchos casos, es un intento de llenar un vacío.
De escapar del contacto con uno mismo.
De evitar el silencio, la tristeza, la ansiedad o la sensación de inutilidad.
Trabajar mucho no es el problema.
El problema es cuando no se puede parar.
Cuando el cuerpo está agotado pero la cabeza no permite frenar.
Cuando los logros ya no satisfacen y solo sirven para postergar el colapso.
Según estudios de la Universidad de Bergen, los adictos al trabajo suelen puntuar alto en rasgos como el perfeccionismo, la necesidad de control y la baja tolerancia al aburrimiento (Scharmer et al., 2020).
Rasgos que, curiosamente, también son frecuentes en personas con antecedentes de otras adicciones.
Lo más complejo es que esta adicción no siempre da señales físicas inmediatas.
No hay resaca.
No hay abstinencia visible.
Pero sí hay insomnio, aislamiento, ansiedad, irritabilidad, pérdida de sentido.
Por eso cuesta tanto verla.
Y por eso tarda tanto en reconocerse.
La buena noticia es que también se puede tratar.
Con conciencia. Con acompañamiento.
Y, sobre todo, con el permiso de parar.
De dejar de rendir todo el tiempo.
Y de volver a vivir, más allá del hacer.
Referencias:
- Organización Mundial de la Salud. (2019). Clasificación Internacional de Enfermedades CIE-11.
- Andreassen, C. S., et al. (2012). Development of a work addiction scale. Scandinavian Journal of Psychology.
- Schou Andreassen, C., & Pallesen, S. (2016). Workaholism: An overview and current status of the research. Journal of Behavioral Addictions.
- Scharmer, C., et al. (2020). Work addiction and health: A systematic review. Journal of Behavioral Addictions.
