Dejar una adicción no es solo dejar de consumir. Es, sobre todo, enfrentarse al mundo (y a uno mismo) sin el filtro de la sustancia. La desorientación emocional es una experiencia común en las primeras etapas de la recuperación de una adicción, y entenderla es clave para avanzar con éxito. En ese proceso, especialmente durante las primeras semanas o meses, muchas personas la experimentan: un estado de confusión interna, desconexión, irritabilidad, apatía o hipersensibilidad que puede hacer tambalear el deseo de seguir adelante.
Muchas personas que enfrentan la desorientación emocional en su recuperación de una adicción encuentran que reconocer este estado les ayuda a manejarlo mejor
¿Qué está pasando por dentro?
¿Qué es la desorientación emocional en la recuperación de una adicción?
Durante el consumo, las sustancias actúan como anestesia emocional: amortiguan el dolor, apagan la angustia, reducen la ansiedad, o provocan una falsa euforia. Cuando se retiran, el sistema emocional —que ha estado desregulado durante mucho tiempo— necesita reajustarse. Lo que emerge entonces es un torbellino:
- Emociones contenidas durante años que ahora afloran sin filtro.
- Estados de ánimo que cambian rápidamente sin razón aparente.
- Incapacidad para identificar lo que uno siente o necesita.
- Sensación de vacío, como si faltara algo fundamental.
- Crisis existencial: “¿Quién soy sin la sustancia?”
Este fenómeno no es un fallo del proceso, sino una etapa esperada y, en muchos casos, inevitable.
¿Por qué cuesta tanto regular las emociones al principio?
Desde la neurobiología, lo entendemos mejor. Las adicciones alteran los sistemas cerebrales implicados en la regulación emocional, en especial el eje prefrontal-amígdala. En recuperación, esas conexiones están en proceso de reconstrucción. Como señala el neurocientífico Judson Brewer, la adicción “se instala sobre patrones de evitación emocional”, y romper esos patrones implica reaprender a sentir sin escapar [1].
Además, muchas personas nunca aprendieron estrategias saludables para manejar lo que sienten. La sustancia fue su recurso principal. Sin ella, no saben (aún) cómo enfrentarse al malestar sin derrumbarse.
El riesgo del abandono
Uno de los grandes peligros de esta etapa es que la incomodidad emocional se malinterprete como señal de que «la vida sin la sustancia es peor». Esto puede generar pensamientos del tipo:
- “Al menos antes sabía cómo manejar esto.”
- “Todo se siente falso o sin sentido.”
- “Si voy a sufrir igual, ¿para qué seguir?”
Por eso, es crucial acompañar este proceso con apoyo emocional y profesional, validando la experiencia y ofreciendo recursos concretos para transitarla.
Cómo acompañar esta etapa sin rendirse
Estrategias efectivas para manejar la desorientación emocional en la recuperación
- Nombrar lo que se siente. Poner palabras al caos interno ayuda a reducir la angustia. Un diario emocional o la terapia individual pueden ser grandes aliados.
- Normalizar el proceso. Entender que esta desorientación no es anormal ni permanente es un antídoto contra la desesperanza.
- Crear nuevas rutinas. Establecer horarios, hábitos sencillos y rituales cotidianos da estructura al día y ayuda al sistema nervioso a estabilizarse.
- Conectar con el cuerpo. A través del deporte, la respiración consciente o prácticas corporales que favorezcan la autorregulación.
- Buscar comunidad. Sentirse acompañado por otros que transitan lo mismo alivia la sensación de aislamiento.
Recuperar la brújula interna
La desorientación emocional en recuperación no es el final del camino. Es el inicio de uno nuevo, donde poco a poco se reconstruye una relación más honesta, valiente y viva con uno mismo. Es incómodo, sí. Pero también profundamente liberador.
Como escribe Gabor Maté:
“Lo contrario de la adicción no es la sobriedad. Es la conexión.”
Y esa conexión —con uno mismo, con el entorno, con la vida— solo puede florecer cuando aprendemos a sentir sin huir. Incluso cuando no entendemos del todo lo que sentimos.
Si te interesa profundizar en cómo entendemos la adicción, puedes leer nuestro artículo sobre si la adicción es una enfermedad o una decisión personal. También puede ayudarte leer sobre cómo gestionar las primeras etapas de la recuperación.
Referencias
[1] Brewer, J. A. (2021). Unwinding Anxiety: New Science Shows How to Break the Cycles of Worry and Fear to Heal Your Mind. Avery.
[2] Maté, G. (2009). In the Realm of Hungry Ghosts: Close Encounters with Addiction. North Atlantic Books.
[3] Volkow, N. D., & Koob, G. F. (2015). Brain disease model of addiction: why is it so controversial? The Lancet Psychiatry, 2(8), 677–679. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(15)00236-9
[4] Khantzian, E. J. (1997). The self-medication hypothesis of substance use disorders: A reconsideration and recent applications. Harvard Review of Psychiatry, 4(5), 231–244.
[5] American Psychological Association (APA) – Addiction and Emotion Regulation. https://www.apa.org/news/press/releases/stress/2019/addiction-emotion

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