Cuando alguien decide dejar una adicción, lo habitual es centrarse en el pensamiento: cambiar ideas, creencias, decisiones. Pero hay una dimensión que suele quedar olvidada: el cuerpo.
El cuerpo también ha estado ahí, sobreviviendo, adaptándose, soportando. Y muchas veces, lleva dentro las huellas invisibles del trauma, el dolor no nombrado y las respuestas de defensa que nunca se resolvieron.
▪ El cuerpo recuerda
Las adicciones no son solo una conducta repetitiva, sino una respuesta de adaptación a experiencias internas insoportables. Estas pueden tener raíces en traumas tempranos, relaciones inseguras o situaciones prolongadas de estrés. Cuando la mente no puede procesar lo vivido, es el cuerpo el que lo guarda.
Como dice el psiquiatra y experto en trauma Bessel van der Kolk:
“El cuerpo lleva la cuenta” (The Body Keeps the Score, 2014).
Esa “cuenta” se expresa a través de tensiones crónicas, hipervigilancia, disociación, impulsos físicos que parecen surgir “de la nada”. Incluso después de dejar de consumir, el cuerpo puede seguir reaccionando como si estuviera atrapado en el pasado.
▪ Adicción como regulación del sistema nervioso
Muchas personas consumen no para “sentir más”, sino para dejar de sentir. Las drogas o conductas adictivas (comida, sexo, juego, etc.) funcionan como reguladores del sistema nervioso autónomo:
- Calman la hiperactivación (ansiedad, pánico, rabia)
- Elevan el colapso (apatía, vacío, disociación)
Desde la teoría polivagal (Porges, 2011), se entiende que la adicción puede ser vista como una estrategia de supervivencia para volver a un estado de falsa regulación, cuando el sistema nervioso no encuentra otra vía para autorregularse.
▪ ¿Qué es la memoria somática?
La memoria somática es la forma en que el cuerpo guarda vivencias, especialmente aquellas que no pasaron por un procesamiento consciente o verbal. Puede manifestarse como:
- Dolores sin causa médica clara
- Reacciones físicas intensas ante estímulos emocionales
- Sensaciones vagas de amenaza o incomodidad
- Tics, bloqueos, insomnio, hipersensibilidad
En recuperación, muchas personas se enfrentan por primera vez a estas sensaciones sin el amortiguador del consumo. Esto puede ser abrumador si no se acompaña desde un enfoque integrador.
▪ Recuperar el cuerpo es parte de sanar
El camino hacia una recuperación profunda no solo pasa por dejar de consumir, sino por reconectar con el cuerpo de forma segura. Algunas prácticas útiles en este proceso son:
- Terapias somáticas (como Somatic Experiencing o sensorimotor psychotherapy)
- Respiración consciente (pero siempre con guía si hay trauma)
- Movimiento libre o expresivo: caminar, bailar, estirarse con atención
- Tacto consciente y presencia corporal
- Espacios de calma real, no forzada
Estas prácticas no sustituyen el trabajo terapéutico, pero devuelven al cuerpo su lugar como aliado, no como enemigo.
▪ No solo te estás recuperando de una sustancia, sino de todo lo que esa sustancia tapaba
La adicción no llega sola. Llega para aliviar, proteger, tapar o resistir algo. Cuando dejamos de consumir, lo que emerge no es solo abstinencia: es un cuerpo cargado de historias.
Darle lugar al cuerpo, al temblor, al bloqueo, al impulso… no es retroceder, es avanzar hacia una recuperación real.
Porque el cuerpo también necesita ser escuchado para poder sanar.
📚 Fuentes consultadas
- Van der Kolk, Bessel. (2014). The Body Keeps the Score: Brain, Mind, and Body in the Healing of Trauma. Penguin Books.
- Porges, Stephen. (2011). The Polyvagal Theory: Neurophysiological Foundations of Emotions, Attachment, Communication, and Self-regulation. Norton.
- Ogden, Pat; Minton, Kekuni. (2006). Trauma and the Body: A Sensorimotor Approach to Psychotherapy. Norton.
- Mate, Gabor. (2008). In the Realm of Hungry Ghosts: Close Encounters with Addiction. North Atlantic Books.
