En el imaginario colectivo, la adicción suele asociarse al placer, a la búsqueda de euforia o a la evasión de problemas. Sin embargo, en la práctica clínica aparece con frecuencia una realidad más compleja: muchas personas no consumen para sentirse mejor, sino para mantenerse en un estado emocional conocido.
A veces el sufrimiento deja de ser solo dolor. Se convierte en refugio.
El malestar como territorio conocido
Desde la psicología clínica sabemos que el ser humano tiende a preferir lo conocido frente a lo incierto, incluso cuando lo conocido es doloroso. Este fenómeno ha sido descrito en distintos modelos de regulación emocional y apego.
Cuando alguien ha crecido en contextos donde el malestar era constante —crítica, rechazo, tensión, inseguridad— ese estado puede convertirse en una “línea base emocional”. No es agradable, pero es familiar. Y lo familiar da una sensación de control.
En este contexto, el sufrimiento cumple varias funciones psicológicas:
- Reduce expectativas externas (“no puedo porque estoy mal”).
- Justifica el aislamiento.
- Evita la exposición al fracaso.
- Mantiene a los demás a distancia.
El malestar, paradójicamente, protege.
La adicción como potenciador del aislamiento
Aquí es donde la sustancia o la conducta adictiva entra en juego.
La teoría de la automedicación propuesta por Edward Khantzian (1985) sugiere que muchas personas utilizan sustancias para modular estados emocionales que no pueden regular por sí mismas. Pero en algunos casos no se trata solo de modular la emoción, sino de consolidar una burbuja psicológica.
La droga no solo anestesia. Amplifica el encapsulamiento.
Permite crear un espacio donde:
- Nada externo penetra.
- Las exigencias desaparecen.
- Las relaciones se suspenden.
- El mundo queda en segundo plano.
Se construye una cápsula de pseudo-seguridad.
La evitación experiencial y el refuerzo negativo
Desde el marco de la Terapia de Aceptación y Compromiso (Hayes, Strosahl y Wilson, 1999), este fenómeno se entiende como evitación experiencial: el intento persistente de escapar de emociones, pensamientos o sensaciones internas desagradables.
El problema es que la evitación produce alivio inmediato (refuerzo negativo), pero a largo plazo incrementa la rigidez psicológica y el aislamiento.
Cuanto más se evita el malestar, más intolerable se vuelve.
Y cuanto más intolerable se vuelve, más necesaria parece la sustancia.
Se forma un círculo cerrado.
El sufrimiento como identidad
En algunos casos, el dolor deja de ser una experiencia y pasa a ser una identidad.
“Yo soy el que siempre está mal.”
“Yo soy el que sufre.”
“Yo soy el problema.”
La identidad basada en el sufrimiento ofrece una estructura estable. Quitar la sustancia es difícil. Pero quitar esa identidad puede ser aún más desestabilizador.
Aquí aparece un miedo profundo:
¿Quién soy si no estoy mal?
Recuperarse no es solo dejar de consumir
La recuperación auténtica implica algo más complejo que la abstinencia. Implica cuestionar la función que cumplía el sufrimiento.
- ¿De qué me protegía?
- ¿Qué evitaba?
- ¿Qué tendría que arriesgar si dejo de esconderme en él?
Salir del refugio del malestar significa exponerse a la incertidumbre, a la responsabilidad, a la posibilidad de estar bien.
Y para algunas personas, eso puede resultar más amenazante que el propio consumo.
Una nueva forma de seguridad
La alternativa no es negar el dolor ni forzar el optimismo. Es desarrollar tolerancia emocional, flexibilidad psicológica y vínculos seguros.
La seguridad no está en la burbuja.
Está en la capacidad de sostener lo que aparece sin huir.
La sobriedad, entonces, no es solo ausencia de sustancia. Es la construcción progresiva de una identidad que ya no necesita refugiarse en el sufrimiento para sentirse protegida.
Referencias
- Khantzian, E. J. (1985). The self-medication hypothesis of addictive disorders: Focus on heroin and cocaine dependence. American Journal of Psychiatry, 142(11), 1259–1264.
- Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (1999). Acceptance and Commitment Therapy: An experiential approach to behavior change. Guilford Press.
- Bowlby, J. (1969/1982). Attachment and Loss. Basic Books.
